Gastronomìa - Nota de fondo

El trono del rey

Sentarse a la hora de comer

Por César Moreno
2019-3-9

Más allá que alguna vez por apuro lo hayamos hecho, o que cuando viajamos a Buenos Aires, lo vemos mucho más a menudo que en nuestra ciudad, comer parado es una rareza, o al menos tiene mucho de urgencia y nada de comodidad ni de desfrute. Mucho debió transitar el hombre para pasar de sentarse en el suelo o en cuclillas al momento de ingerir su alimento, hasta las casi infinitas formas que adquieren las sillas desde hace ya algunos siglos, a la hora de sentarse a la mesa. Almohadones usados por orientales, y árabes (es una palabra de origen arábiga) sillas pequeñas, taburetes, grandes sillones, todo hay y quien sabe hasta donde se llegará a la hora de sentarnos para comer.

Cuando concurrimos a un restaurante, es normal sentarse a comer. Pero donde nos hacen sentar, y para que, nuestros queridos restauranters es otra cosa. Es verdad que a veces tienen un sentido estructural a la propuesta gastronómica, en un fast food las sillas o son muy pesadas o directamente están fijas al suelo suelen ser duras e incomodas, lógico, quieren que comamos rápidamente y huyamos lo antes posible. Pero si esta no es la propuesta ¿Porque en muchos restaurantes, son duras, muy duras?, es para que estemos incómodos o porque también ellos quieren que rápidamente paguemos y nos vayamos, porque en algunos lugares son chicas y no lo digo por gordos traseros hasta modelos esmirriadas se sentirían incomodas en esas miniaturas. Porque algunos queriendo ser cómodos pecan de barrocos y colocan altos apoya brazos en sus sillas o silloncitos; es incomodo para comer si bien puede ser cómodo para la charla posterior o para simplemente estar. Porqué arman esos “living” bajitos y hundidos que hasta para un elástico gimnasta resulta difícil levantarse ya que además los resortes o la goma espuma del sillón ya están vencidas por el largo uso? Ni que hablar de las esterillas que pinchan o de las sillas de plástico disfrazadas de sillones, con telas baratas y sucias. Lo más trágico de estos errores, y quiero que quede por “sentado”, es que muchas veces se ha privilegiado la estética a la comodidad y hasta se ha gastado al momento de la compra mas y mal, total ¿Quién se fija en las sillas?

Es verdad somos muy pocos los que nos fijamos pero todos, o las sufrimos o nos sentimos cómodos y seguimos felices en el local. El cliente es o debería ser el rey del restaurante, este rey debería tener un trono acorde a su nobleza, para que disfrute mas y mejor de la comida, para que permanezca la mayor cantidad del tiempo consumiendo en el local y para que este también sea un motivo de disfrute a la hora de restaurarse.

César Moreno


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César Moreno

Apasionado por el vino y las bebidas espirituosas. Es docente en la escuela de gastronomía Gato Dumas.

Gustavo Trovant

Diseñador de sitios web. La cocina y una buena bebida son sus hobbies.

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