Gastronomìa - Nota de fondo

Potenciar los placeres

Comer y beber para disfrutar más de la vida (Parte I)

Por César Moreno
2019-3-27

Desde nuestra más tierna infancia somos objeto de carga: educación, formación, información. Ese inevitable moldeo al cual nuestros mayores nos someten con el fin de que “seamos mejores”. Pero en todo ese trayecto de toma de conocimientos (que por cierto no termina nunca) pocos o casi nadie se encarga de formarnos para ser felices, para el placer, para el disfrute.

Cuantas veces como hijos y/o como padres escuchamos o dijimos, “cuidate”, “ojo”, “no hagas esto o aquello!, o el consabido “cuidado al cruzar la calle”, y que pocas veces dijimos o escuchamos, “divertite”, “disfruta”, “se feliz”, “goza”.

Desde este simple ejemplo vemos con que poca formación hacia  la felicidad contamos. Y descarto para ello recurrir a los Cohelos y Oshos que en definitiva son felices ellos con las regalías de los libros que nos hacen creer que nos auto-ayudan.

Pero ¿a qué viene este largo introito? Al intento que vamos a sostener desde esta columna donde el beber y el comer van a ser protagonistas para que este hecho cotidiano de alimentarnos se transforme en un acontecimiento para potenciar el placer y que se transforme en un color mas del cuadro de la felicidad que por supuesto se compone de muchos elementos pero se sostiene con el marco del alimento para la vida.

Comer para  vivir, Comer para disfrutar. Espero que estas líneas en PLACERNAUTAS, (comunidad que intenta llenar de placer los días de cada vida) contribuyan a la segunda consigna.

En tanto se come también se bebe. Esta premisa no se sostuvo como tal a lo largo de la historia, era común que se comiera y luego se bebiera sobre todo cuando de bebidas alcohólicas se habla, y en la antigüedad estamos hablando de vino. El vino solía beberse luego de comer, basten como ejemplo el famoso simposium griego sitio donde además de libar vinos se platicaba y era un espacio que se ocupaba luego de comer. Simposio en castellano actual viene de esa reunión griega que entre otros significados tiene el de “beber juntos”, así que la próxima vez que la secretaria del profesional le diga que el mismo se fue a un simposio sepa a lo mejor está capacitándose o casi seguro esta bebiendo con colegas. Otro ejemplo que indica que en la antigüedad no se solía acompañar la comida con el vino, nos lo dan los evangelios donde Jesús en la última cena “después de comer tomo el vino”. Pero hoy por hoy y por suerte las cosas han cambiado, hoy vino y otras bebidas acompañan en forma conjunta a la comida y a partir de allí se ha venido generando una práctica, porque tiene que ver con la experiencia, una ciencia o técnica porque tiene que ver con cuestiones químicas, físicas y científicas y un arte porque tiene imprescindiblemente que ver con los sentidos que es la armonización de lo sólido y lo líquido.

 En la medida que las bebidas alcohólicas y especialmente el vino a pasado a integrar esa unión a la hora de yantar, algunos han descubierto que hay muchos vinos (oh descubrimiento) y que hay muchas comidas (oh oh descubrimiento) o para ponerlo en un lenguaje de genero que hay muchos hombres y que hay muchas mujeres, que estos se conocen y cuando se enamoran y creen que son el uno para el otro se casan, en cuestiones de manteles ocurre lo mismo, por ello se ha generalizado el termino que viene del francés “maridaje”, para representar la unión entre comidas y bebidas, que debería responder como un buen matrimonio, o sea complementar las virtudes y disimular los defectos para que la concordancia mejore el resultado y este sea mejor que las partes.

Decir retóricamente cual es el mejor maridaje es tan osado como si me preguntara cual es el hombre  o la mujer ideal para Ud. 

Debería  conocer al detalle  al posible candidato o candidata y conocerlo profundamente a Ud y asi y todo pudiese ser que no sea de su agrado quien yo maride. Es tan difícil como elegir un esposo o esposa a alguien como hacen o hacían algunas culturas y eso devenga en un gran amor entre ambos, y la felicidad para todos, es demasiado azaroso y poco probable.

Esto nos va llevando a algunas conclusiones:

 1) Que cada uno tendrá un gusto particular 

2) Que no es verdad que solo el gusto de cada uno sea lo único valido.

La primera conclusión ya tuvo su previa respuesta y la segunda responde al hecho de que aquellos  que intentamos descubrir algunos atajos para que la prueba y error no sea tal y que nos sacrificamos estudiando reacciones químicas y comiendo y bebiendo para acercarnos a verdades imprecisas pero que tienden a dar un porque a tal o cual combinación o sea sumilleres, catadores, gastrónomos, seamos tenidos en cuenta y guiemos para la potenciación del placer.

En un mundo infinito de colores, aromas y sabores aportados por las bebidas y las comidas y con el gusto de cada uno parece tarea imposible dar consejos, pero hay de fundamentos químicos que permiten  algunas concordancias.

Espero que hayas llegado hasta aquí y que esperes con ansias la segunda parte que llegará prontamente.

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César Moreno

Apasionado por el vino y las bebidas espirituosas. Es docente en la escuela de gastronomía Gato Dumas.

Gustavo Trovant

Diseñador de sitios web. La cocina y una buena bebida son sus hobbies.

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